junio 27, 2008
junio 11, 2008
A falta
De frío o calor, ante el entumecimiento de la intuición, ante los días bellos y nublados de la ciudad y de mis ojos, ante las cosquillas y las distancias, una cita:
" Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso"
Confucio.
Chale, es difícil esto de convertirse en el macho alfa del propio destino. Pero se puede, o se intenta. Caray que de pronto se diluyen bordes y las fronteras se desplazan, mutan, invitan. Que antojo traigo.
Confucio.
Chale, es difícil esto de convertirse en el macho alfa del propio destino. Pero se puede, o se intenta. Caray que de pronto se diluyen bordes y las fronteras se desplazan, mutan, invitan. Que antojo traigo.
mayo 13, 2008
Hortelano, 2006. Todos los laberintos tienen salida
Óleo de una monarca sin respuestas. (El pintor en la corte)
La princesa muere por ser vivida. Grita desde los céfalos de las flores. Llora con un altavoz reposando en sus lagrimales. Y rabiosa se deja olvidar, cada párrafo si es preciso, con tal de que la recuerden los historiadores de la pesadumbre.
La princesa no quiere cuentos ni castillos. O cuando menos rehusa abiertamente los que no se fragüen entre carne y granito. Ella se rebela contra las mariposas y sus alas de vidrio. Y se repliega ante los santuarios que se forjen sólo de aire.
No es una princesa de caricias aladas, ni del mar, ni de sueños de estambre. No es una princesa que conviva con princesas. No es una ecuación, ni un misterio, ni un puchero amaestrable. Es siempre ella -siempre- y ya. Aun si se viste de sí misma.
Ya sean grúas o tentáculos o sombras: Deslizarse sin defensa cuesta más que acicalarle. Es un mar de preguntas. Es un pantano feroz y que se teje entre respuestas. Tan sólo escúchenle respirar.
Ahí el pulso de los días. Suspiro. Quemazón.
Su ahora es más que mil promesas.
La princesa muere por ser vivida. Grita desde los céfalos de las flores. Llora con un altavoz reposando en sus lagrimales. Y rabiosa se deja olvidar, cada párrafo si es preciso, con tal de que la recuerden los historiadores de la pesadumbre.
La princesa no quiere cuentos ni castillos. O cuando menos rehusa abiertamente los que no se fragüen entre carne y granito. Ella se rebela contra las mariposas y sus alas de vidrio. Y se repliega ante los santuarios que se forjen sólo de aire.
No es una princesa de caricias aladas, ni del mar, ni de sueños de estambre. No es una princesa que conviva con princesas. No es una ecuación, ni un misterio, ni un puchero amaestrable. Es siempre ella -siempre- y ya. Aun si se viste de sí misma.
Ya sean grúas o tentáculos o sombras: Deslizarse sin defensa cuesta más que acicalarle. Es un mar de preguntas. Es un pantano feroz y que se teje entre respuestas. Tan sólo escúchenle respirar.
Ahí el pulso de los días. Suspiro. Quemazón.
Su ahora es más que mil promesas.
mayo 08, 2008
Pausas
Apagar la máquina, abrir todas las ventana en deshoras, dejar que entre el aire o salir al aire no delimitado por puertas y pasillos. Quitarle a las noches su mala fama.
No televisión ni música, tampoco luz. Solo nada y la liberación del zumbido de los aparatos. Te mueves, respiras, miras, hueles a algo que solo el otro puede reconocer. También el tacto. Las pieles, los ojos. Somos tan grandes cuando no chocan ondas violentas contra nuestro cuerpo que podemos percibir las que emitimos. Se pone solemne la cosa con unos minutos de silencio, de contemplación barata, sin estímulos estróbicos. Sutilezas, laberintos vistos desde arriba. La propia voz resonando dentro, no chocando contra otro.
Silencio, inventemos un arrullo propio. Un abrazo. El tic tac de cada quien, un ritmo en el que -dentro- la sangre va y vuelve. Siempre distinto.
Tic, tac ¿El tiempo está pasando? ¿Son míos los párpados que siento? ¿Va a llover, huele a noche? Tengo los pies cansados, la boca seca, algo estrujado. Puedo sentir los vínculos como listones, no como trenzas por deshacer.
Ahí estoy, aquí adentro. Y mi alma está -como dice Serres- en el justo lugar de mi cuerpo que atrapan ahora mi tacto o mi pensamiento. Intento repartirla, logro no fragmentarme, escalofrío.
Un segundo, ese segundo. Una canción de cuna.
Silencio.
No televisión ni música, tampoco luz. Solo nada y la liberación del zumbido de los aparatos. Te mueves, respiras, miras, hueles a algo que solo el otro puede reconocer. También el tacto. Las pieles, los ojos. Somos tan grandes cuando no chocan ondas violentas contra nuestro cuerpo que podemos percibir las que emitimos. Se pone solemne la cosa con unos minutos de silencio, de contemplación barata, sin estímulos estróbicos. Sutilezas, laberintos vistos desde arriba. La propia voz resonando dentro, no chocando contra otro.
Silencio, inventemos un arrullo propio. Un abrazo. El tic tac de cada quien, un ritmo en el que -dentro- la sangre va y vuelve. Siempre distinto.
Tic, tac ¿El tiempo está pasando? ¿Son míos los párpados que siento? ¿Va a llover, huele a noche? Tengo los pies cansados, la boca seca, algo estrujado. Puedo sentir los vínculos como listones, no como trenzas por deshacer.
Ahí estoy, aquí adentro. Y mi alma está -como dice Serres- en el justo lugar de mi cuerpo que atrapan ahora mi tacto o mi pensamiento. Intento repartirla, logro no fragmentarme, escalofrío.
Un segundo, ese segundo. Una canción de cuna.
Silencio.
mayo 02, 2008
Basta de misterios
El 2 de mayo es el 122º día del año del Calendario Gregoriano y el 123º en los años bisiestos. Quedan 243 días para finalizar el año.
Mi asistente sigue llegando tarde, hoy tuve mi primer viernes en una nueva casa, con otras entradas de sol, con nuevos vecinos y un mercado sobre ruedas al que no llego a tiempo para comprar mangos.
Hoy, para variar, hay problemas de oficina y no tengo ganas de seguir. Hoy no hay mucho sentido, nada parece tenerlo. Hoy sería un mal día si no tuviera plantas, si no tuviera sueño, sin estos deseos que, aunque absurdos, me dejan escaparme un poco del pensar y sentir cierto arrebato. La sensación de estar perdiendo el tiempo late mas fuerte cada vez, no sé escaparme de ella, no conozco este lugar.
No lo vale, hoy no vale la pena haberme levantado a imprimir firmes chicas con radiantes tintes para el pelo, en posturas francamente eróticas, con maquillajes absurdos. Hoy yo vuelvo a no valerlo para quien me importa, hoy vuelvo a desear épica a sabiendas de la nada.
No hay fórmulas. No hay brillos, promesas, sueños. Ya me cansé de soñar, de desear. Es una terquedad seguir imaginando porque hay un trazo del que no puedo escaparme. Y nunca he estado habilitada para esto, para no encontrar un engrane que accione otro lado de la máquina.
Como dice la canción con la que ando obsesionada "aposté por esta quimera". A chingarse.
abril 20, 2008
Puertas abiertas
Ventanas sin cortinas. No tengo miedo en mostrarme como soy, dar lo que tengo, hablar para quien quiera escuchar y pedir palabras otras veces. Hay quien no quiere estar cerca de mí, habrá quien tema preguntarlo. Puertas abiertas. Aquí estoy, y para nadie he de cerrarlas. A fin de cuentas se trata de voluntad, de ganas combinadas, de pasar nuestro pequeño tiempo. Vivir en cada respiro porque morimos en cada uno. Y no tengo ganas de "perder" más cosas que nunca he tenido, de "extraviar" afectos que no han sido míos, sino hacia mí.
Entonces, puertas abiertas. Me permiten ser más tranquilamente, percibir (no recibir) lo que tienen los que están cerca. Puertas abiertas a veces deja que otros destruyan, pero no sin entrar. No hay razón para negar mi corazón, no quiero abrir para siempre el almanaque del pasado. Tan sencillo que es pedir, decir, disfrutarlo. Disfrutar a la gente que quiero, estar sin guardia para poder querer más. Dejar que solas las cosas se configuren en un mecanismo que no exige pertenencias ni propiedades. No puedo ser para otros, no puedo ser para tí. Puedo ser yo, para mí. Y para quien decida acercarse. La vida parece un ejercicio de voluntad y decido ponerle un nombre.
No puedo vivir sin dos ideas: amor e integridad (respeto, si quieren, coherencia). Para poder hacerlo solo hay que hornarse, uno mismo. Y, con suerte, poder honrar a quien se acerque.
La cosa es cómo se vive, cuándo se muere. Y sí, la idea del honor me tienta, es fácil ser íntegro, dejar de negar, dejar de pretender que alguien nos debe algo. Y dejar que el deseo se manifieste, actúe y desaparezca.
Entonces, puertas abiertas. Me permiten ser más tranquilamente, percibir (no recibir) lo que tienen los que están cerca. Puertas abiertas a veces deja que otros destruyan, pero no sin entrar. No hay razón para negar mi corazón, no quiero abrir para siempre el almanaque del pasado. Tan sencillo que es pedir, decir, disfrutarlo. Disfrutar a la gente que quiero, estar sin guardia para poder querer más. Dejar que solas las cosas se configuren en un mecanismo que no exige pertenencias ni propiedades. No puedo ser para otros, no puedo ser para tí. Puedo ser yo, para mí. Y para quien decida acercarse. La vida parece un ejercicio de voluntad y decido ponerle un nombre.
No puedo vivir sin dos ideas: amor e integridad (respeto, si quieren, coherencia). Para poder hacerlo solo hay que hornarse, uno mismo. Y, con suerte, poder honrar a quien se acerque.
La cosa es cómo se vive, cuándo se muere. Y sí, la idea del honor me tienta, es fácil ser íntegro, dejar de negar, dejar de pretender que alguien nos debe algo. Y dejar que el deseo se manifieste, actúe y desaparezca.
abril 13, 2008
Society, Eddie Vedder
It's a mistery to me
we have a greed
with which we have agreed
You think you have to want
more than you need
until you have it all you won't be free
society, you're a crazy breed
I hope you're not lonely without me
When you want more than you have
you think you need
and when you think more than you want
your thoughts begin to bleed
I think I need to find a bigger place
'cos when you have more than you think
you need more space
society, you're a crazy breed
I hope you're not lonely without me
society, crazy and deep
I hope you're not lonely without me
there's those thinking more less less is more
but if less is more how you're keeping score?
Means for every point you make
your level drops
kinda like its starting from the top
you can't do that...
society, you're a crazy breed
I hope you're not lonely without me
society, crazy and deep
I hope you're not lonely without me
society, have mercy on me
I hope you're not angry if I disagree
society, crazy and deep
I hope you're not lonely without me
abril 04, 2008
Otra manera
El diagnóstico sobre lo que hacemos con nuestro tiempo debe partir del pronóstico que tenemos si seguimos haciendo lo mismo, no de las causas que nos hicieron estar en este punto.
A cambiar, a ser transparentes. Siendo transparente digo: estoy asustada casi todo el tiempo, aprendiendo a estar tranquila, a veces enojada, otras enamorada de mi peor enemigo, entercada con algunos horrores y con ganas de que llueva. No sé dejar ir y sin embargo dejo, no sé pedir pero recibo sin darme cuenta.
¿Alguna transparencia que quieran dejar en este blog? No es tan malo.
A cambiar, a ser transparentes. Siendo transparente digo: estoy asustada casi todo el tiempo, aprendiendo a estar tranquila, a veces enojada, otras enamorada de mi peor enemigo, entercada con algunos horrores y con ganas de que llueva. No sé dejar ir y sin embargo dejo, no sé pedir pero recibo sin darme cuenta.
¿Alguna transparencia que quieran dejar en este blog? No es tan malo.
marzo 21, 2008
¿De que me enamoro?
"La palabra causa es un altar a un Dios desconocido"
William James
Está rudo, ¿no? Sentí, casi, como si tuviera que haber una foto mía con mi cálculo de variables junto a la cita. Lecciones que se encuentran leyendo otra cosa.
William James
Está rudo, ¿no? Sentí, casi, como si tuviera que haber una foto mía con mi cálculo de variables junto a la cita. Lecciones que se encuentran leyendo otra cosa.
marzo 16, 2008
Que la perdones te pido por tu pasión dolorosa
Hace un par de semanas acompañé a mi madre a velar a su madre. Es decir, se murió la mujer que, sin serlo, fue mi abuela. Ni yo su nieta (nada de galletas, chocolate caliente o bufandas), un par de extrañas que con trabajo se hubieran reconocido en la calle. La única cosa familiar que pude encontrar en su casa fueron las cazuelas de barro colgadas con alambre de un muro azul, entre las plantas, en exteriores. Justo como en casa de mi madre. Y la parte humana de sus hijos, mis medios tíos que, ante la súbita falta de normalidad se ocupaban de cualquier cosa para no estar: las flores, el agua, hacer café, alimentar a los deudos.
Ahí, con todo lo desconocidos que son, fueron humanos, personas.
Mismas reacciones ante los abismos.
Descubrí con esto y el postsecret que el temor no es a estar solo, sino a ser vulnerable. Y es una paradoja notable. Aparece la lógica que faltaba en entender las relaciones humanas fallidas, o medio estructuradas en razones no tan románticas: el sexo, la "compatibilidad de patologías", el master and servant de los humanos. A veces se da, recibe a cambio y consigue una garantía de continuidad y seguridad. Se construyen complicidades. Paso a paso se apuestan las canicas por unidad, no se arriesga tanto, no se pierde tanto. Limita y parece "justa", pero no siempre deseamos darnos así. Hay quien quiere dar todo, o tres canicas a la vez, o no dar nada algunos días. Está bien, es espontáneo, franco. Hay dadores, hay receptores. Hay quien se casa con esa idea y se atemoriza ante dos canicas, hay quien nunca suelta la bolsa y aún así recibe. Hay quien no sale nunca del papel, y no juega nunca con un personaje que se le antoja, se queda con el traje que le protege, se guarda esperando una llave mágica o se queda como está.
Es menos complicado estar solo. Es mejor en muchos casos. La otredad es demasiado violenta, nos hace desconfiar cuando el otro sonríe, si una mano nos toca. ¿Y qué si me quedo en casa, dentro y fuera del mundo? ¿Y qué si no quiero construír, conocer, arriesgarme? ¿Y qué si deseo aunque no suceda nada?
¿Qué pasa con el otro si soy vulnerable? Parece que desnudarte y estar dispuesto es la cosa más horrible de este mundo. Y no. Cuando alguien se acerca parece que pregunta ¿Dejarías que te haga daño? -conóceme para evaluar si vale la pena- ¿Y qué si respondo que sí?
¿Qué pasa si doy sin garantía? Nada. Puedo recibir de vuelta o no ¿en dónde está el placer entonces? ¿De dónde sale la fascinación ante el otro?
En que puede no pasar y nos gustan los juegos, en que puedes saber dar, recibir y las cosas se vuelven un intercambio, nada que temer. Todo camina y a veces se detiene, no a la inversa. Nadie nació ni tiene la misión de dañar, las cosas pasan, la gente vuelve, se va, a veces cambia y camina en otras direcciones. Se puede decidir incluso no participar de la propia vida, dejar que las cosas fluyan, pasen, se conecten.
Es inevitable estar desnudo, nuestras corazas gritan verdades que cualquiera puede desentrañar. Hasta las entrañas, pues.
No pasa nada si se hace o no se hace. Estamos inmersos en una marea. Imposible no moverse con el exterior. Lo que hay que aprender es a dejar ir, no a recibir cosas, hay que entender que todo lo que esté fuera, por más cerca que esté no es parte de nosotros. Porque estamos rodeados, nos mojamos y basta existir para ocupar un lugar y formar parte de un entramado. Complejo o simple, pero una red. Es inevitable que usemos las palabras, los gestos, las cosas que hacen evidente cuánto nos importan los otros, cómo nos encanta ver, adivinar, imaginar y olvidar. Olvidarnos y recordarnos, rehacernos. Demasiado como para que al morir alguien ruege por tu perdón. Que nadie me perdone, ni siquiera creo en eso. Mi corazón late, mi boca funciona, quiero ver y puedo hacerlo. ¿Cuál es el problema con adoptar una u otra postura? ninguna. No pasa nada que no pase dentro.
Igual nunca voy a entenderlo todo y mi confusión inyecta al mundo que vivo con otros factores. El poder de la decisión y la ponderación de variables está sobrevaluado. La mera existencia nos impide pasar desapercibidos o mantenernos intactos. Brincando hacia el abismo o caminando con sombrilla, son solo maneras de practicar la vida.
Dejar hacer, dejar pasar es lo mismo que hacer y observar, impedir, alentar. No hay absolutos acá, no se cambia todo con un pequeño viraje de timón. No mas que la propia perspectiva. No somos tan poderosos, aunque nuestra manera de ver al mundo nos diga la única verdad a la que tenemos acceso hay que saber que también es una mentira, una parcialidad. Pero nuestra. Y puede no pasar nada mientras pasa todo.
Ahí, con todo lo desconocidos que son, fueron humanos, personas.
Mismas reacciones ante los abismos.
Descubrí con esto y el postsecret que el temor no es a estar solo, sino a ser vulnerable. Y es una paradoja notable. Aparece la lógica que faltaba en entender las relaciones humanas fallidas, o medio estructuradas en razones no tan románticas: el sexo, la "compatibilidad de patologías", el master and servant de los humanos. A veces se da, recibe a cambio y consigue una garantía de continuidad y seguridad. Se construyen complicidades. Paso a paso se apuestan las canicas por unidad, no se arriesga tanto, no se pierde tanto. Limita y parece "justa", pero no siempre deseamos darnos así. Hay quien quiere dar todo, o tres canicas a la vez, o no dar nada algunos días. Está bien, es espontáneo, franco. Hay dadores, hay receptores. Hay quien se casa con esa idea y se atemoriza ante dos canicas, hay quien nunca suelta la bolsa y aún así recibe. Hay quien no sale nunca del papel, y no juega nunca con un personaje que se le antoja, se queda con el traje que le protege, se guarda esperando una llave mágica o se queda como está.
Es menos complicado estar solo. Es mejor en muchos casos. La otredad es demasiado violenta, nos hace desconfiar cuando el otro sonríe, si una mano nos toca. ¿Y qué si me quedo en casa, dentro y fuera del mundo? ¿Y qué si no quiero construír, conocer, arriesgarme? ¿Y qué si deseo aunque no suceda nada?
¿Qué pasa con el otro si soy vulnerable? Parece que desnudarte y estar dispuesto es la cosa más horrible de este mundo. Y no. Cuando alguien se acerca parece que pregunta ¿Dejarías que te haga daño? -conóceme para evaluar si vale la pena- ¿Y qué si respondo que sí?
¿Qué pasa si doy sin garantía? Nada. Puedo recibir de vuelta o no ¿en dónde está el placer entonces? ¿De dónde sale la fascinación ante el otro?
En que puede no pasar y nos gustan los juegos, en que puedes saber dar, recibir y las cosas se vuelven un intercambio, nada que temer. Todo camina y a veces se detiene, no a la inversa. Nadie nació ni tiene la misión de dañar, las cosas pasan, la gente vuelve, se va, a veces cambia y camina en otras direcciones. Se puede decidir incluso no participar de la propia vida, dejar que las cosas fluyan, pasen, se conecten.
Es inevitable estar desnudo, nuestras corazas gritan verdades que cualquiera puede desentrañar. Hasta las entrañas, pues.
No pasa nada si se hace o no se hace. Estamos inmersos en una marea. Imposible no moverse con el exterior. Lo que hay que aprender es a dejar ir, no a recibir cosas, hay que entender que todo lo que esté fuera, por más cerca que esté no es parte de nosotros. Porque estamos rodeados, nos mojamos y basta existir para ocupar un lugar y formar parte de un entramado. Complejo o simple, pero una red. Es inevitable que usemos las palabras, los gestos, las cosas que hacen evidente cuánto nos importan los otros, cómo nos encanta ver, adivinar, imaginar y olvidar. Olvidarnos y recordarnos, rehacernos. Demasiado como para que al morir alguien ruege por tu perdón. Que nadie me perdone, ni siquiera creo en eso. Mi corazón late, mi boca funciona, quiero ver y puedo hacerlo. ¿Cuál es el problema con adoptar una u otra postura? ninguna. No pasa nada que no pase dentro.
Igual nunca voy a entenderlo todo y mi confusión inyecta al mundo que vivo con otros factores. El poder de la decisión y la ponderación de variables está sobrevaluado. La mera existencia nos impide pasar desapercibidos o mantenernos intactos. Brincando hacia el abismo o caminando con sombrilla, son solo maneras de practicar la vida.
Dejar hacer, dejar pasar es lo mismo que hacer y observar, impedir, alentar. No hay absolutos acá, no se cambia todo con un pequeño viraje de timón. No mas que la propia perspectiva. No somos tan poderosos, aunque nuestra manera de ver al mundo nos diga la única verdad a la que tenemos acceso hay que saber que también es una mentira, una parcialidad. Pero nuestra. Y puede no pasar nada mientras pasa todo.
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