Hace un par de semanas acompañé a mi madre a velar a su madre. Es decir, se murió la mujer que, sin serlo, fue mi abuela. Ni yo su nieta (nada de galletas, chocolate caliente o bufandas), un par de extrañas que con trabajo se hubieran reconocido en la calle. La única cosa familiar que pude encontrar en su casa fueron las cazuelas de barro colgadas con alambre de un muro azul, entre las plantas, en exteriores. Justo como en casa de mi madre. Y la parte humana de sus hijos, mis medios tíos que, ante la súbita falta de normalidad se ocupaban de cualquier cosa para no estar: las flores, el agua, hacer café, alimentar a los deudos.
Ahí, con todo lo desconocidos que son, fueron humanos, personas.
Mismas reacciones ante los abismos.
Descubrí con esto y el postsecret que el temor no es a estar solo, sino a ser vulnerable. Y es una paradoja notable. Aparece la lógica que faltaba en entender las relaciones humanas fallidas, o medio estructuradas en razones no tan románticas: el sexo, la "compatibilidad de patologías", el master and servant de los humanos. A veces se da, recibe a cambio y consigue una garantía de continuidad y seguridad. Se construyen complicidades. Paso a paso se apuestan las canicas por unidad, no se arriesga tanto, no se pierde tanto. Limita y parece "justa", pero no siempre deseamos darnos así. Hay quien quiere dar todo, o tres canicas a la vez, o no dar nada algunos días. Está bien, es espontáneo, franco. Hay dadores, hay receptores. Hay quien se casa con esa idea y se atemoriza ante dos canicas, hay quien nunca suelta la bolsa y aún así recibe. Hay quien no sale nunca del papel, y no juega nunca con un personaje que se le antoja, se queda con el traje que le protege, se guarda esperando una llave mágica o se queda como está.
Es menos complicado estar solo. Es mejor en muchos casos. La otredad es demasiado violenta, nos hace desconfiar cuando el otro sonríe, si una mano nos toca. ¿Y qué si me quedo en casa, dentro y fuera del mundo? ¿Y qué si no quiero construír, conocer, arriesgarme? ¿Y qué si deseo aunque no suceda nada?
¿Qué pasa con el otro si soy vulnerable? Parece que desnudarte y estar dispuesto es la cosa más horrible de este mundo. Y no. Cuando alguien se acerca parece que pregunta ¿Dejarías que te haga daño? -conóceme para evaluar si vale la pena- ¿Y qué si respondo que sí?
¿Qué pasa si doy sin garantía? Nada. Puedo recibir de vuelta o no ¿en dónde está el placer entonces? ¿De dónde sale la fascinación ante el otro?
En que puede no pasar y nos gustan los juegos, en que puedes saber dar, recibir y las cosas se vuelven un intercambio, nada que temer. Todo camina y a veces se detiene, no a la inversa. Nadie nació ni tiene la misión de dañar, las cosas pasan, la gente vuelve, se va, a veces cambia y camina en otras direcciones. Se puede decidir incluso no participar de la propia vida, dejar que las cosas fluyan, pasen, se conecten.
Es inevitable estar desnudo, nuestras corazas gritan verdades que cualquiera puede desentrañar. Hasta las entrañas, pues.
No pasa nada si se hace o no se hace. Estamos inmersos en una marea. Imposible no moverse con el exterior. Lo que hay que aprender es a dejar ir, no a recibir cosas, hay que entender que todo lo que esté fuera, por más cerca que esté no es parte de nosotros. Porque estamos rodeados, nos mojamos y basta existir para ocupar un lugar y formar parte de un entramado. Complejo o simple, pero una red. Es inevitable que usemos las palabras, los gestos, las cosas que hacen evidente cuánto nos importan los otros, cómo nos encanta ver, adivinar, imaginar y olvidar. Olvidarnos y recordarnos, rehacernos. Demasiado como para que al morir alguien ruege por tu perdón. Que nadie me perdone, ni siquiera creo en eso. Mi corazón late, mi boca funciona, quiero ver y puedo hacerlo. ¿Cuál es el problema con adoptar una u otra postura? ninguna. No pasa nada que no pase dentro.
Igual nunca voy a entenderlo todo y mi confusión inyecta al mundo que vivo con otros factores. El poder de la decisión y la ponderación de variables está sobrevaluado. La mera existencia nos impide pasar desapercibidos o mantenernos intactos. Brincando hacia el abismo o caminando con sombrilla, son solo maneras de practicar la vida.
Dejar hacer, dejar pasar es lo mismo que hacer y observar, impedir, alentar. No hay absolutos acá, no se cambia todo con un pequeño viraje de timón. No mas que la propia perspectiva. No somos tan poderosos, aunque nuestra manera de ver al mundo nos diga la única verdad a la que tenemos acceso hay que saber que también es una mentira, una parcialidad. Pero nuestra. Y puede no pasar nada mientras pasa todo.
marzo 16, 2008
marzo 04, 2008
Mi bolsa se comió el tema o parezco camionero ebrio
Fue grandioso, estaba en el España bailando gipsy punk al ritmo de la Polka Madre cuando se nos ocurrió el gran tema. Luego lo olvidamos, y en un esfuerzo mayúsculo -porque era buen tema- lo recordamos, escribí un papelito y lo guardé.
Buscándolo anoche encontré una cortesía de los girasoles porque me salió un cartón en la sopa, un talón de entrada a un museo, muchos tickets de libritos del domingo, una servilleta que usé para quitarme la grasa del pambazo de las manos, un pedazo de boleto de estacionamiento -en donde me regañó un profesional de higiene automotriz malhumorado- y el teléfono de un ligador sin talento. Todo menos mi tema. Como estaba contenta seguro era sobre amor bonito y/o las cosas del mundo que nos vuelven amorosos (la música, comer flan, sentir el sol, lo simple).
------ El tema ------
-She gets me- dice él.
Y lo escribe tan simple -She gets me- No se trata de la mujer más atractiva o yo, como lectora, no lo sé. ¿A qué huele? ¿Cómo se ríe? ¿Cuál es la textura de su piel? no lo sé. She gets him. Y el se enamora más allá de la sonrisa o los tacones. La importante es lo que el otro entiende de ti, cómo te interpreta y qué va causando esa historia en el intermedio. Las cosas que detonan el cariño están por todas partes, van entrando lentas y se quedan.
No dependen de guías misteriosas ni de perdones. De amores épicos tatuados en piedra, pagados con sangre. Deslavados y mal puestos en repisas polvosas. El cariño se construye con sinceridad, con cercanía, compartiendo y diciendo, los afectos se renuevan o se archivan, hermosos pero lejanos. Hay veces en que nos gustaría, en lugar de decir, esconder directamente nuestra cabeza entre los cabellos de alguien, dormir sobre un pecho que huela a durazno, escuchar un cuento entre sueños, despertar abrazando. El amor se ejerce diario, todo el tiempo. Con el propio cuerpo, deslindándonos y dejando ir, diciendo bienvenidas.
De ahí que, más allá de la vanidad inevitable, cada vez me importe menos si mi cinturón combina o si me expreso, camino y bailo como camionero ebrio. Si he de ganar afectos no será bamboleando la cadera ni pretendiendo ser alguien que no soy. De ahí que el tema fuera grande, paradas entre gente con armatostes de identidad superpuesta. ¿Quién eres? ¿quién soy? ¿No es más rico encontrar nuevos cuentos que creernos lo que nos quieran contar? ¿no es preferible encontrar algo escondido que formarse en la fila de la comida rápida?
Basta de fórmulas. Así soy, quiero y desquiero, amo y odio. Pero soy. Y cada vez más segura.
Buscándolo anoche encontré una cortesía de los girasoles porque me salió un cartón en la sopa, un talón de entrada a un museo, muchos tickets de libritos del domingo, una servilleta que usé para quitarme la grasa del pambazo de las manos, un pedazo de boleto de estacionamiento -en donde me regañó un profesional de higiene automotriz malhumorado- y el teléfono de un ligador sin talento. Todo menos mi tema. Como estaba contenta seguro era sobre amor bonito y/o las cosas del mundo que nos vuelven amorosos (la música, comer flan, sentir el sol, lo simple).
------ El tema ------
-She gets me- dice él.
Y lo escribe tan simple -She gets me- No se trata de la mujer más atractiva o yo, como lectora, no lo sé. ¿A qué huele? ¿Cómo se ríe? ¿Cuál es la textura de su piel? no lo sé. She gets him. Y el se enamora más allá de la sonrisa o los tacones. La importante es lo que el otro entiende de ti, cómo te interpreta y qué va causando esa historia en el intermedio. Las cosas que detonan el cariño están por todas partes, van entrando lentas y se quedan.
No dependen de guías misteriosas ni de perdones. De amores épicos tatuados en piedra, pagados con sangre. Deslavados y mal puestos en repisas polvosas. El cariño se construye con sinceridad, con cercanía, compartiendo y diciendo, los afectos se renuevan o se archivan, hermosos pero lejanos. Hay veces en que nos gustaría, en lugar de decir, esconder directamente nuestra cabeza entre los cabellos de alguien, dormir sobre un pecho que huela a durazno, escuchar un cuento entre sueños, despertar abrazando. El amor se ejerce diario, todo el tiempo. Con el propio cuerpo, deslindándonos y dejando ir, diciendo bienvenidas.
De ahí que, más allá de la vanidad inevitable, cada vez me importe menos si mi cinturón combina o si me expreso, camino y bailo como camionero ebrio. Si he de ganar afectos no será bamboleando la cadera ni pretendiendo ser alguien que no soy. De ahí que el tema fuera grande, paradas entre gente con armatostes de identidad superpuesta. ¿Quién eres? ¿quién soy? ¿No es más rico encontrar nuevos cuentos que creernos lo que nos quieran contar? ¿no es preferible encontrar algo escondido que formarse en la fila de la comida rápida?
Basta de fórmulas. Así soy, quiero y desquiero, amo y odio. Pero soy. Y cada vez más segura.
febrero 28, 2008
La música
En orden de aparición, la lista de las obsesiones musicales de la semana: abajo mi choro; puse ligas de Youtube o anexas para que puedan escuchar las de los demás por si no las conocen. El random de esta lista está bipolar, divertido, intensote y muy bueno.
1. Arturo-Minoru:
Open the Door, por Ryuichi Sakamoto y David Byrne,
en el soundtrack The Last Emperor.
http://youtube.com/watch?v=96hNhZksfo0
2. Huini la furtiva: Compliments, por Block Party,
en el disco Silent Alarm.
http://www.youtube.com/watch?v=oKBqxoiiIVo
3. César Vendelunas: Opening From Glassworks de Phillip Glass,
del disco Glassworks.
http://www.youtube.com/watch?v=_5NduDaCMaY
4. Miguel Irlandés: El Tren, por Leño,
en el disco Leño en Directo.
http://www.youtube.com/watch?v=Z8GWknjuwxE
5. Federico Venice Beach: Love Your Ways, de Salmonella Dub,
del CD Inside the Dub Plates
http://www.youtube.com/watch?v=vAYcq5cHI-c
6. Darío auralterrains: Airbag, de Radiohead,
el disco es un EP en este caso Airbag/How Am I Driving?
http://www.youtube.com/watch?v=KgE29oRPhrI
7. Daniel such is life: Just Like a Woman, de Bob Dylan,
el disco Best Of
http://www.youtube.com/watch?v=iGOFgZFQB5Y
8. Guillermo Highlander: The Internet is for Porn, del Musical Avenue Q
(Broadway Soundtrack)
http://www.youtube.com/watch?v=T-TA57L0kuc
9. Geert, amberino: Magdalena, la banda es Deus,
el disco se llama The Ideal Crash
http://boomp3.com/m/df3f884a2a23
10. Juan, amoroso: Angel Eyes de Sting
en el Soundtrack de Leaving las Vegas
http://www.youtube.com/watch?v=gulJTZiZ64g
11. Concha, campestre: Cowboy Take Me Away de Dixie Chicks,
el disco Fly
http://www.youtube.com/watch?v=hntXAO_Rq7c
12. Sinuhé, decidido: Sozinho, de Caetano Veloso,
del disco Prenda Minha
http://www.youtube.com/watch?v=wb4RauhteFA
13. Salvador, viajero: Nothing Man, de Pearl Jam,
en el nunca bien ponderado Vitalogy
http://www.youtube.com/watch?v=MMZsqxrPuIQ
14. Canek, perseguido: Somewhere Over the Rainbow, por The Flaming Lips,
en el soundtrack de The Wizard of Oz
http://hypem.com/track/488489
15. Gabriel, prohibido: Let Down, de Radiohead,
en el maravilloso OK Computer
http://www.youtube.com/watch?v=Qxrax9iYOBo
16. Diana, obsesionada: Happy Child, de Tweaker (ft. Will Oldham),
el disco es The Attraction to All Things Uncertain
http://www.lastfm.es/music/Tweaker/_/Happy+Child+(featuring+Will+Oldham)
17. Diego con ritmo: Girl, de Beck,
el disco Güero
http://www.youtube.com/watch?v=13iLkTrDlbI
18. Lariza, remisa: Velha Infância, por Os Tribalistas,
en el disco Tribalistas
http://www.youtube.com/watch?v=w6hCCwIKRNQ
19. Iziar, mientras imprime: Manhattan-Tel Aviv, de Noa,
del disco Calling
http://www.youtube.com/watch?v=cVD5IzIiSQ4
Y la mía, de Nick Cave y Ute Lemper, Little Water Song, causada por mi hermana y Romance & Cigarettes. Supongo que eso me hace la 20.
Grandes descubrimientos, buena música. Como que no contemplé que podía obsesionarme con sus tracks y quedarme en blanco para la semana siguiente, je.
Ok, ahora sí el choro: Gracias, estoy teniendo, como muchos de ustedes saben, problemas para emocionarme con las cosas. Esto me puso de vuelta en un lugar que estaba olvidando. Y, clavada o no, construimos un nosotros.
De verdad gracias. La mecánica, por si alguien se la perdió:
Los lunes les mando mi track obsesión con su historia y durante la semana recibo los suyos, el viernes mando un mail con la lista de todos y si quieren los archivos se los mando a sus correos.
Así que ¡hasta el lunes! Si alguien quiere anexarse al juego, sea bienvenido: laloana@gmail.com
Y ya.
1. Arturo-Minoru:
Open the Door, por Ryuichi Sakamoto y David Byrne,
en el soundtrack The Last Emperor.
http://youtube.com/watch?v
2. Huini la furtiva: Compliments, por Block Party,
en el disco Silent Alarm.
http://www.youtube.com/watch?v
3. César Vendelunas: Opening From Glassworks de Phillip Glass,
del disco Glassworks.
http://www.youtube.com/watch?v
4. Miguel Irlandés: El Tren, por Leño,
en el disco Leño en Directo.
http://www.youtube.com/watch?v
5. Federico Venice Beach: Love Your Ways, de Salmonella Dub,
del CD Inside the Dub Plates
http://www.youtube.com/watch?v
6. Darío auralterrains: Airbag, de Radiohead,
el disco es un EP en este caso Airbag/How Am I Driving?
http://www.youtube.com/watch?v
7. Daniel such is life: Just Like a Woman, de Bob Dylan,
el disco Best Of
http://www.youtube.com/watch?v
8. Guillermo Highlander: The Internet is for Porn, del Musical Avenue Q
(Broadway Soundtrack)
http://www.youtube.com/watch?v
9. Geert, amberino: Magdalena, la banda es Deus,
el disco se llama The Ideal Crash
http://boomp3.com/m/df3f884a2a2
10. Juan, amoroso: Angel Eyes de Sting
en el Soundtrack de Leaving las Vegas
http://www.youtube.com/watch?v
11. Concha, campestre: Cowboy Take Me Away de Dixie Chicks,
el disco Fly
http://www.youtube.com/watch?v
12. Sinuhé, decidido: Sozinho, de Caetano Veloso,
del disco Prenda Minha
http://www.youtube.com/watch?v
13. Salvador, viajero: Nothing Man, de Pearl Jam,
en el nunca bien ponderado Vitalogy
http://www.youtube.com/watch?v
14. Canek, perseguido: Somewhere Over the Rainbow, por The Flaming Lips,
en el soundtrack de The Wizard of Oz
http://hypem.com/track/488489
15. Gabriel, prohibido: Let Down, de Radiohead,
en el maravilloso OK Computer
http://www.youtube.com/watch?v
16. Diana, obsesionada: Happy Child, de Tweaker (ft. Will Oldham),
el disco es The Attraction to All Things Uncertain
http://www.lastfm.es/music
17. Diego con ritmo: Girl, de Beck,
el disco Güero
http://www.youtube.com/watch?v
18. Lariza, remisa: Velha Infância, por Os Tribalistas,
en el disco Tribalistas
http://www.youtube.com/watch?v
19. Iziar, mientras imprime: Manhattan-Tel Aviv, de Noa,
del disco Calling
http://www.youtube.com/watch?v=cVD5IzIiSQ4
Y la mía, de Nick Cave y Ute Lemper, Little Water Song, causada por mi hermana y Romance & Cigarettes. Supongo que eso me hace la 20.
Grandes descubrimientos, buena música. Como que no contemplé que podía obsesionarme con sus tracks y quedarme en blanco para la semana siguiente, je.
Ok, ahora sí el choro: Gracias, estoy teniendo, como muchos de ustedes saben, problemas para emocionarme con las cosas. Esto me puso de vuelta en un lugar que estaba olvidando. Y, clavada o no, construimos un nosotros.
De verdad gracias. La mecánica, por si alguien se la perdió:
Los lunes les mando mi track obsesión con su historia y durante la semana recibo los suyos, el viernes mando un mail con la lista de todos y si quieren los archivos se los mando a sus correos.
Así que ¡hasta el lunes! Si alguien quiere anexarse al juego, sea bienvenido: laloana@gmail.com
Y ya.
febrero 24, 2008
Obsesiones musicales a la orden
Construyamos.
Todo lo que miramos tiene que ver con los demás. Dos tipos de cosas: las de la naturaleza o las que otros hicieron, diseñaron, planearon (la cultura, que es todo según los maestros de historia). Estamos inmersos reaccionando, mirando, sintiendo.
Quiero saber de otros mundos. Estoy clavada con la música. Propongo un juego que dure lo que tenga que durar. Mi obsesion musical de la semana intercambiada por la suya. Sí, soy de las que pone y pone el mismo track hasta el cansancio. Y generalmente ese track trae una historia consigo: qué me recuerda, cómo lo conseguí, qué me causa, dónde lo escucho y quién me lo enseñó. Y tengo curiosidad de las otras canciones, de las otras historias. Además es una buena manera de conocer mas música. Si quieren no contarme la historia, no pasa nada.
Quien quiera jugar digame que sí y tendrán mi track de la semana con su historia y me pasan el suyo. Mi correo es laloana@gmail.com, mi messenger es lunaluvina@hotmail.com, mándenme su correo y ¡listo!
Cada semana mandaré un mail a la lista de jugadores con los nombres de lo tracks que mandaron los demás, las historias no, pa cuidar la privacidad ajena.
¿Quién juega?
¡Vamos re bien!
Todo lo que miramos tiene que ver con los demás. Dos tipos de cosas: las de la naturaleza o las que otros hicieron, diseñaron, planearon (la cultura, que es todo según los maestros de historia). Estamos inmersos reaccionando, mirando, sintiendo.
Quiero saber de otros mundos. Estoy clavada con la música. Propongo un juego que dure lo que tenga que durar. Mi obsesion musical de la semana intercambiada por la suya. Sí, soy de las que pone y pone el mismo track hasta el cansancio. Y generalmente ese track trae una historia consigo: qué me recuerda, cómo lo conseguí, qué me causa, dónde lo escucho y quién me lo enseñó. Y tengo curiosidad de las otras canciones, de las otras historias. Además es una buena manera de conocer mas música. Si quieren no contarme la historia, no pasa nada.
Quien quiera jugar digame que sí y tendrán mi track de la semana con su historia y me pasan el suyo. Mi correo es laloana@gmail.com, mi messenger es lunaluvina@hotmail.com, mándenme su correo y ¡listo!
Cada semana mandaré un mail a la lista de jugadores con los nombres de lo tracks que mandaron los demás, las historias no, pa cuidar la privacidad ajena.
¿Quién juega?
¡Vamos re bien!
febrero 20, 2008
Ampárame señor (qué risa que me doy)
¿Por qué Dios mío, por qué?
Me quejo amargamente ante mi horrenda realidad. Entiendo que todos tengamos nuestras patologías, que hay gente zoofílica, necrófila, hidrófila, pero ¿no es mucha madre ya ponerme este combo? Y es que los hombres me gustan con una o varias de estas características o pintas:
a) Flaquito farmacodependiente
b) Con ojos (y ojeras) de hijo de puta
c) Con pinta de expresidiario cochinote
d) Ebrio sin culpa
e) Ruco con problemas de salud (si son graves, mejor)
f) "Necesito protección"
g) Cristo de Iztapalapa y/o trapeador volteado (cualquier cosa con mata, malditos noventa), si la calvicie asoma, mejor ¿Canas? = sí, acepto.
h) Intensote y pobre, pero buen poeta
i) Qué bien bailo
j) Sociólogos, historiadores, humanistas, creativos o músicos (maldicción)
k) Por alguna razón, con dominio de artes marciales (¿?)
l) Me caga el mundo y soy re mamón
m) Pero...
n) Eres tan linda que voy a perdonarte la vida y volverte mi vieja aunque te resistas
ñ) Buitre codependiente
o) "No te necesito pero ven pa acá"
p) Pendejo a secas
q) ¿Ya me habías dicho que no te casas conmigo?
r) Suicida
s) Con una ex-novia guapísima, inteligentísima, que sale en la tele o que me odia y/o todas las anteriores.
t) Carne de importación, no kosher de preferencia, si sabe cocinar, mmm... yomi.
¿Tan difícil es encontrar un guey que parezca hijo de puta nomás por lo sensible que es? ¿leal?
Ya lo sé, sí.
A reírse, mejor, ya que mi casa es un cementerio del catorce de febrero, llena de flores muertas y nomás duermo abrazando a mi gigante almohada azul mientras me mira despechado mi oso verde: cárnico.
Por eso mejor les pido, bauticen mi patología.
Me quejo amargamente ante mi horrenda realidad. Entiendo que todos tengamos nuestras patologías, que hay gente zoofílica, necrófila, hidrófila, pero ¿no es mucha madre ya ponerme este combo? Y es que los hombres me gustan con una o varias de estas características o pintas:
a) Flaquito farmacodependiente
b) Con ojos (y ojeras) de hijo de puta
c) Con pinta de expresidiario cochinote
d) Ebrio sin culpa
e) Ruco con problemas de salud (si son graves, mejor)
f) "Necesito protección"
g) Cristo de Iztapalapa y/o trapeador volteado (cualquier cosa con mata, malditos noventa), si la calvicie asoma, mejor ¿Canas? = sí, acepto.
h) Intensote y pobre, pero buen poeta
i) Qué bien bailo
j) Sociólogos, historiadores, humanistas, creativos o músicos (maldicción)
k) Por alguna razón, con dominio de artes marciales (¿?)
l) Me caga el mundo y soy re mamón
m) Pero...
n) Eres tan linda que voy a perdonarte la vida y volverte mi vieja aunque te resistas
ñ) Buitre codependiente
o) "No te necesito pero ven pa acá"
p) Pendejo a secas
q) ¿Ya me habías dicho que no te casas conmigo?
r) Suicida
s) Con una ex-novia guapísima, inteligentísima, que sale en la tele o que me odia y/o todas las anteriores.
t) Carne de importación, no kosher de preferencia, si sabe cocinar, mmm... yomi.
¿Tan difícil es encontrar un guey que parezca hijo de puta nomás por lo sensible que es? ¿leal?
Ya lo sé, sí.
A reírse, mejor, ya que mi casa es un cementerio del catorce de febrero, llena de flores muertas y nomás duermo abrazando a mi gigante almohada azul mientras me mira despechado mi oso verde: cárnico.
Por eso mejor les pido, bauticen mi patología.
febrero 11, 2008
Perdido el hilo
La princesa busca palabras nuevas que la inventen. En este mundo nuevo llueve todo el tiempo, las mandarinas son mas dulces, no le ajustan los vestidos -nunca se secan- y mas preguntas tienen respuesta. Las noches ya no seducen a nadie, se han vuelto la cara de esa sonrisa amarilla que muestra burlona los dientes, llena de malicia y estrellas.
Poderes desterrados. Antes podía soportar erguida la peor tormenta, sonreír sin causa, flotar sin corrientes y nunca comprender. Orgullosa se quitaba los guantes para cerrarle los ojos a los malos amantes y no se preguntaba si creer en el amor porque comía la vida de otros alientos. Implacable ante las fallas, digna hasta la muerte. Hasta que la muerte llegó con las primeras gotas.
Ningún abrazo arma ya el rompecabezas, las letras cuestan y una por una van cobrando con justicia lo que tiene que decirse; hay que decir que el destierro fue el fin del cuento y que ese cuento dice la verdad. (¿y que me llevan los mil demonios?)
Salir del limbo requiere que alguien imagine una continuidad. O que la historia siga construyéndose con pasos, aunque sean pesados y no tengan triunfo garantizado. No hay reino ni destierro porque lo olvidado no tiene un opuesto, las sombras necesitan a su objeto y los trazos un primer punto. Un nodo, hay que buscar un llano que -como los de Rulfo- no tenga nada en donde descansar los ojos, saber que los guantes son lindos pero nos esconden las manos y jugar con el horizonte para ganarse la brisa subiendo lo mas posible y poder caer para matar el miedo al salto. Hay que matar a la princesa antes de que el mundo se la coma con su miedo y sus misterios y enseñarla a jugar sin reglas.
Hay que quitar el miedo. Como dice el hortelano, saber que si tenemos pena o si no nos gusta perder nacimos en el mundo equivocado. Rechazados somos siempre, un poco refugiados y malditos, dueños e indispensables.
Este lugar no es un reino porque carece de fronteras y juega con la verticalidad, cavando y levantando pisos o jardines, recibiendo lluvia y dejando que las gotas pinten líneas desde las tejas hasta el piso. El miedo va a tener hambre cuando termine de comerse a la princesa y la mujer fugitiva decida ponerse un nombre. Las escaleras y los pozos vencieron sobre las puertas en un mundo de lodo y nubes. Basta de flotar cándidamente en el medio, ondeando tules suaves que nadie puede tocar.
Y sigo deseando lo inesperado, pero también quiero comer frutos que sembré sin que nadie me los traiga. Este nuevo mundo es de debilidad, muerte y comienza con convulsiones amenazantes.
Entiendo que poner de mí lo que espero a cambio es un trato justo. No asumir ya nada sobre nadie, ni que se crean cosas de mí. Harta de las adivinanzas y los misterios prefiero buscar y responder. Idiomas que no entienda va a haber siempre, quiero aprender nuevas palabras y no olvidar, para oponer este mundo recién descubierto con el siguiente, en otro tiempo, y saber con que me quedo de los dos para fundar el tercero. O el décimo.
Perdida la princesa, encontradas madeja y magia. A tejer.
Poderes desterrados. Antes podía soportar erguida la peor tormenta, sonreír sin causa, flotar sin corrientes y nunca comprender. Orgullosa se quitaba los guantes para cerrarle los ojos a los malos amantes y no se preguntaba si creer en el amor porque comía la vida de otros alientos. Implacable ante las fallas, digna hasta la muerte. Hasta que la muerte llegó con las primeras gotas.
Ningún abrazo arma ya el rompecabezas, las letras cuestan y una por una van cobrando con justicia lo que tiene que decirse; hay que decir que el destierro fue el fin del cuento y que ese cuento dice la verdad. (¿y que me llevan los mil demonios?)
Salir del limbo requiere que alguien imagine una continuidad. O que la historia siga construyéndose con pasos, aunque sean pesados y no tengan triunfo garantizado. No hay reino ni destierro porque lo olvidado no tiene un opuesto, las sombras necesitan a su objeto y los trazos un primer punto. Un nodo, hay que buscar un llano que -como los de Rulfo- no tenga nada en donde descansar los ojos, saber que los guantes son lindos pero nos esconden las manos y jugar con el horizonte para ganarse la brisa subiendo lo mas posible y poder caer para matar el miedo al salto. Hay que matar a la princesa antes de que el mundo se la coma con su miedo y sus misterios y enseñarla a jugar sin reglas.
Hay que quitar el miedo. Como dice el hortelano, saber que si tenemos pena o si no nos gusta perder nacimos en el mundo equivocado. Rechazados somos siempre, un poco refugiados y malditos, dueños e indispensables.
Este lugar no es un reino porque carece de fronteras y juega con la verticalidad, cavando y levantando pisos o jardines, recibiendo lluvia y dejando que las gotas pinten líneas desde las tejas hasta el piso. El miedo va a tener hambre cuando termine de comerse a la princesa y la mujer fugitiva decida ponerse un nombre. Las escaleras y los pozos vencieron sobre las puertas en un mundo de lodo y nubes. Basta de flotar cándidamente en el medio, ondeando tules suaves que nadie puede tocar.
Y sigo deseando lo inesperado, pero también quiero comer frutos que sembré sin que nadie me los traiga. Este nuevo mundo es de debilidad, muerte y comienza con convulsiones amenazantes.
Entiendo que poner de mí lo que espero a cambio es un trato justo. No asumir ya nada sobre nadie, ni que se crean cosas de mí. Harta de las adivinanzas y los misterios prefiero buscar y responder. Idiomas que no entienda va a haber siempre, quiero aprender nuevas palabras y no olvidar, para oponer este mundo recién descubierto con el siguiente, en otro tiempo, y saber con que me quedo de los dos para fundar el tercero. O el décimo.
Perdida la princesa, encontradas madeja y magia. A tejer.
enero 30, 2008
Post 51, la nostalgia de la tinta y las sorpresas
Tres temas, tres minutos (no es avena), tres días, tres letras: hoy.
Tengo nostalgia de las tres cosas: los libros dedicados, el viento transgrediendo y el trabajo inusual.
Miércoles 23: El voltaje cambia en mi oficina, los reguladores reclaman línea baja/línea alta entre pitidos en un esfuerzo vano de resistencias y fusibles para que nadie note el desperfecto, las máquinas sigan, la tinta caiga y las fotos se impriman. El viento viene a invadirme con gracia de noble victoriana, me despeina, me destempla. La luz tiembla, se resiste y desaparece, mi atencion está cautiva ahora que no me distraigo haciendo lo que se supone que debo hacer.
Calle, más viento. En una extrapolación, el sistema se rebela contra los usuarios. La ciudad se rinde y yo sigo intentando transitarla. Pánico chiquito, como el que describe Javier Marías, que no es panico nomás porque no queremos creernos presas, murmullos de sorpresa entre los otros y la emoción de un día como cualquiera convertido en recuerdo, relato crónica y experiencia. Árboles, derrumbes poéticos que dejan ramas en el asfalto, lluvia, hojas, patriotismo como el interior de un mate gigante.
¿Alguien sabe qué estaría en su oficina si no hubiera una ciudad superpuesta?. La noche se transforma en una adivinanza resuelta entre gotas, plásticos rasgados y pánico de interiores. Me gusta la transgresión de la normalidad cuando el viento decide conquistar de vuelta lo que le pertence y en una escaramuza divertida, recuperar parte del terreno que en guerra poseería al primer embate. Como se ganan los corazones cuando hay amor o la muerte cuando hay espadas. Una estocada y la victoria. Sonrisa, recuerdo, llamadas que no llegan a ninguna parte, polvo, hojas. Solos nosotros, en el autito, en la casa, dependiendo de combustible o baterías que nos amarran a nuestro mundito imaginario. La inmediatez es una puta irónica, y es re lindo ser náufrago a veces.
Domingo 27: Día de libros. Dedicados dos, prestado uno. Todos leídos. Extraño que me regalen libros, o que me los presten, por las dedicatorias. Después de Todo Modo no supe con qué seguir. ¿Eco de nuevo, Calvino, Monzó? No. Quiero algo que alguien pensó para mí porque es como hacer miles de lecturas, al otro, a tí mismo, al autor. Las letras cambian. Todos los libros tendrían que dedicarse. Este año he escrito más hojas encuadernadas que posts en este blog y quiero que se disfruten como me trago yo las hojas cuando alguien imaginó algún párrafo para mí.
Lunes 28: De pronto, de nuevo llega lo emocionante. Todos se fueron ya, la oficina está quieta y tengo un cliente impaciente y torpe. Sacar el cutter, cortar sus hojas de plástico. Vienes, me ayudas. Las dos jefitas con sus cutters, sin guantes y cortando trovicel con todo y sus aretitos y solapitas planchadas. Es como chocar espadas, es que el cuerpo recuerde la precisión necesaria, no mover la punta porque mi milímetro te representa cuatro. Es hacerlo bien. Es como esgrima. Es la hermandad.
¿Corolario?
Estuve por cerrar el blog, no quiero dejar a Marlene en el pasado, como cualquier post, como cualquier suceso. Me resisto igual. Y en una figura patética y ranchera, el cielo llora y el viento se enfurece.

Y ya.
Tengo nostalgia de las tres cosas: los libros dedicados, el viento transgrediendo y el trabajo inusual.
Miércoles 23: El voltaje cambia en mi oficina, los reguladores reclaman línea baja/línea alta entre pitidos en un esfuerzo vano de resistencias y fusibles para que nadie note el desperfecto, las máquinas sigan, la tinta caiga y las fotos se impriman. El viento viene a invadirme con gracia de noble victoriana, me despeina, me destempla. La luz tiembla, se resiste y desaparece, mi atencion está cautiva ahora que no me distraigo haciendo lo que se supone que debo hacer.
Calle, más viento. En una extrapolación, el sistema se rebela contra los usuarios. La ciudad se rinde y yo sigo intentando transitarla. Pánico chiquito, como el que describe Javier Marías, que no es panico nomás porque no queremos creernos presas, murmullos de sorpresa entre los otros y la emoción de un día como cualquiera convertido en recuerdo, relato crónica y experiencia. Árboles, derrumbes poéticos que dejan ramas en el asfalto, lluvia, hojas, patriotismo como el interior de un mate gigante.
¿Alguien sabe qué estaría en su oficina si no hubiera una ciudad superpuesta?. La noche se transforma en una adivinanza resuelta entre gotas, plásticos rasgados y pánico de interiores. Me gusta la transgresión de la normalidad cuando el viento decide conquistar de vuelta lo que le pertence y en una escaramuza divertida, recuperar parte del terreno que en guerra poseería al primer embate. Como se ganan los corazones cuando hay amor o la muerte cuando hay espadas. Una estocada y la victoria. Sonrisa, recuerdo, llamadas que no llegan a ninguna parte, polvo, hojas. Solos nosotros, en el autito, en la casa, dependiendo de combustible o baterías que nos amarran a nuestro mundito imaginario. La inmediatez es una puta irónica, y es re lindo ser náufrago a veces.
Domingo 27: Día de libros. Dedicados dos, prestado uno. Todos leídos. Extraño que me regalen libros, o que me los presten, por las dedicatorias. Después de Todo Modo no supe con qué seguir. ¿Eco de nuevo, Calvino, Monzó? No. Quiero algo que alguien pensó para mí porque es como hacer miles de lecturas, al otro, a tí mismo, al autor. Las letras cambian. Todos los libros tendrían que dedicarse. Este año he escrito más hojas encuadernadas que posts en este blog y quiero que se disfruten como me trago yo las hojas cuando alguien imaginó algún párrafo para mí.
Lunes 28: De pronto, de nuevo llega lo emocionante. Todos se fueron ya, la oficina está quieta y tengo un cliente impaciente y torpe. Sacar el cutter, cortar sus hojas de plástico. Vienes, me ayudas. Las dos jefitas con sus cutters, sin guantes y cortando trovicel con todo y sus aretitos y solapitas planchadas. Es como chocar espadas, es que el cuerpo recuerde la precisión necesaria, no mover la punta porque mi milímetro te representa cuatro. Es hacerlo bien. Es como esgrima. Es la hermandad.
¿Corolario?
Estuve por cerrar el blog, no quiero dejar a Marlene en el pasado, como cualquier post, como cualquier suceso. Me resisto igual. Y en una figura patética y ranchera, el cielo llora y el viento se enfurece.

Y ya.
enero 21, 2008
Grietas
A Marlene
La primera vez que me dí cuenta de que tus ojos además de ser grandes eran profundos agradecí no ser hombre, agradecí tenerte cerca y poder mirarlos con naturalidad. Pocas veces ví tanta luz en una sola persona, tanta risa, la vida latiendo que no pide permiso ni piedad.
No dura para siempre. Y me dí cuenta ahora que ya no estás que lo sabías mejor que yo, mejor que todos, gastaste bien hasta el último segundo, riendo, caminando, bailando y equivocándote sin pena porque también de eso se trata.
Se me quedan unos nudos re grandes en la garganta, unos lagrimones de telenovela y la impotencia propia del pobre pendejo que no se murió. Se me queda la felicidad que tenías la última vez que te ví y cómo conocías de cabo a rabo lo que traías -como dicen los niños chicos- en la panza. "No patea de siete a ocho" y luego una sonrisota y los ojos que a veces jugaban y a veces eran profundos como la chingada. Un clavado, un ser tú a través de esos brillitos y conocer otro mundo.
Lo hiciste re bien, y te juro que lo voy a hacer mejor por lo que falte. No va a haber detalle digno que ignore, risa invisible, vida borrosa. Abrazando el lugar común digo que me hubiera ido yo, que te dejo mi tiempo y mis ganas para que no pasen más segundos, para que no camines esa frontera que aún no existe y no te sitúes, nunca, en el pasado. ¿Con quién tengo que hablar? Con nadie. No se puede jugar a eso tampoco ante tal clausura, aunque me niegue a vivir en un mundo en el que no seas la madre sonriente que fuiste, seguro, el ratito que pudiste.
Te debo algo, algo que ambas sabíamos. Hago un trato contigo. Hago un contrato ahora, invisible, jodido y frustrante. No puedo hacer más, no puedo resignificarlo. Ni evitar pensar en lo enojada que estarías, en tu fuerza de cambio. Sí, corazón, está mal. Está todo mal y no hay escapatoria. ¿Qué hacer?
Aprovechar el tiempo que quede, per se. Hacer y decir sorteando estas putadas de la vida. Ponerse a pensar también en todas las cosas chingonas que quedan, en el bebé, en el sol. En la fuerza que viene siempre del mismo lugar y se nos traduce en buscar grietitas para seguir picando, y quitar maleza y respetar las flores. Seguir solo los caminos que no lastiman, porque ya hay mucho afuera como para hacer más polvo. A callar, sentir y gritar. Si hoy de coraje tal vez mañana de gusto.
Te quiero, y lo sabes. Y estás aunque no estés. Igual y un día de estos podemos vernos de nuevo los ojos. Ojala se pueda, princesa con reino. Ojalá.
enero 08, 2008
A vaciar los labios tensos
El rostro contenía la risa, luego el llanto. Descansaba los latidos cada segundo, la respiración. Me negó todo lo que quise saber; el que miente roba, el que calla pasa, flota, se esfuma.
A jalar el hilo que cierra las persianas, que clausura con pestañas la posibilidad de otro minuto, de tres, de otras ramas del árbol que empezamos a trepar. Cortezas, flores.
Soy parte de su historia, un poco su amante, muy su confidente. Azote de puertas, reconfiguraciones, natas complejas que burbujean de pronto en la superficie del pozo. Era yo sin agua cristalina. Era yo con mi vida, era como se dice cuando empieza un año, era como se dice a media migración, como se piensa en el desierto.
Era una verdad de esas que nunca dejan de ser borrosas. Eramos todos mintiendo para sostener nuestros cuentos, engrasando las cadenas para que siguieran más cómodas que correr. La mañana y sus líneas brillantes reflejadas en las manos, en las piernas.
La luz entra difusa, no hay más ruido y flotando en un estado de inconciencia y placer se encuentran partes relevantes de la historia, las otras ramas, los capullos. El sabor del café, la risa y las líneas de lluvia que fabrican las tejas. Tanta humedad, tanto verde, cómo brilla el mundo con viento y sol, como brilla nublado y rugiendo. Y las manitas invisibles alrededor del cuello dejan de apretar porque se olvidan, nada tan importante. Mezclas difusas y mejores sueños. La felicidad parece medirse según lo factibles que creemos los sueños, según lo cerca que los tengamos, según fabriquemos más. Y estas pausas vienen a voltear este balance tramposo e inefable porque nos conceden cosas que no nos dimos tiempo de soñar.
La vida no siempre es laberinto, los rompecabezas no solo se arman con abrazos. El abrazo primero es mío, el abrazo que doy me lleva en el medio. Como la mirada y la voz, como las cláusulas que se me olvidaron a veces sin que te dieras cuenta, como las reglas que no me importan porque no puedo vivir con tantas fronteras.
Si hay magia en cambiar de costumbres, en atreverse a jugar, hay poder en aprender de otras bocas y conquistar otros juegos. Hay chispas en el mundo, hay ceros de marcador que no nos hacen olvidar ni nos mejoran, pero funcionan como separadores de oficinista, letargo para los dedos que tamborlean, silencio para el que quiera jugar al misterio.
Hay lo que queramos hacer de esta vida, que somos fuertes, sabemos desear y disfrutar, hay vínculos, miedos, hay un mundo por comerse y seguirá estando cuando lo olvide y vuelva a llorar. Pero lo sé, me lo demuestra el tiempo, me convencen los dolores, me lo recuerdan las trampas y las complicaciones baratas. ¿Cuál es el gran pedo con hacer lo que queremos y apostar? ¿cuál es el pedo con perder lo que no hemos ganado? Carajo que me siento fuerte.
Gracias por el amor, a todos, a la Furtiva, al Hortelano, a mis hermanos desperdigados por el mundo, a los anónimos, los fantasmas, los que me regalan besos y las que me dicen que también se hacen preguntas sin respuesta. Gracias por el trozo de pertenencia extraña que me toca y por decirme a través de sus miradas lo que me falta por no perder cada día. Por los maltratos y los pedazos de tiempo y las pequeñas cosas.
(¿Será el hormonazo? ¡yo qué se!)
A jalar el hilo que cierra las persianas, que clausura con pestañas la posibilidad de otro minuto, de tres, de otras ramas del árbol que empezamos a trepar. Cortezas, flores.
Soy parte de su historia, un poco su amante, muy su confidente. Azote de puertas, reconfiguraciones, natas complejas que burbujean de pronto en la superficie del pozo. Era yo sin agua cristalina. Era yo con mi vida, era como se dice cuando empieza un año, era como se dice a media migración, como se piensa en el desierto.
Era una verdad de esas que nunca dejan de ser borrosas. Eramos todos mintiendo para sostener nuestros cuentos, engrasando las cadenas para que siguieran más cómodas que correr. La mañana y sus líneas brillantes reflejadas en las manos, en las piernas.
La luz entra difusa, no hay más ruido y flotando en un estado de inconciencia y placer se encuentran partes relevantes de la historia, las otras ramas, los capullos. El sabor del café, la risa y las líneas de lluvia que fabrican las tejas. Tanta humedad, tanto verde, cómo brilla el mundo con viento y sol, como brilla nublado y rugiendo. Y las manitas invisibles alrededor del cuello dejan de apretar porque se olvidan, nada tan importante. Mezclas difusas y mejores sueños. La felicidad parece medirse según lo factibles que creemos los sueños, según lo cerca que los tengamos, según fabriquemos más. Y estas pausas vienen a voltear este balance tramposo e inefable porque nos conceden cosas que no nos dimos tiempo de soñar.
La vida no siempre es laberinto, los rompecabezas no solo se arman con abrazos. El abrazo primero es mío, el abrazo que doy me lleva en el medio. Como la mirada y la voz, como las cláusulas que se me olvidaron a veces sin que te dieras cuenta, como las reglas que no me importan porque no puedo vivir con tantas fronteras.
Si hay magia en cambiar de costumbres, en atreverse a jugar, hay poder en aprender de otras bocas y conquistar otros juegos. Hay chispas en el mundo, hay ceros de marcador que no nos hacen olvidar ni nos mejoran, pero funcionan como separadores de oficinista, letargo para los dedos que tamborlean, silencio para el que quiera jugar al misterio.
Hay lo que queramos hacer de esta vida, que somos fuertes, sabemos desear y disfrutar, hay vínculos, miedos, hay un mundo por comerse y seguirá estando cuando lo olvide y vuelva a llorar. Pero lo sé, me lo demuestra el tiempo, me convencen los dolores, me lo recuerdan las trampas y las complicaciones baratas. ¿Cuál es el gran pedo con hacer lo que queremos y apostar? ¿cuál es el pedo con perder lo que no hemos ganado? Carajo que me siento fuerte.
Gracias por el amor, a todos, a la Furtiva, al Hortelano, a mis hermanos desperdigados por el mundo, a los anónimos, los fantasmas, los que me regalan besos y las que me dicen que también se hacen preguntas sin respuesta. Gracias por el trozo de pertenencia extraña que me toca y por decirme a través de sus miradas lo que me falta por no perder cada día. Por los maltratos y los pedazos de tiempo y las pequeñas cosas.
(¿Será el hormonazo? ¡yo qué se!)
diciembre 20, 2007
Los últimos temblores
Para V.
Un autor para las flores, un alma para el sexo, una voz por la mañana, un mañana en los abrazos, un nomás dejarse ir.
¿Qué carajos?
El amor no vivido es un discurso, una ilusión; el no ganado ni defendido no es amor, no el mío.
No hay moros en la costa porque no hay costa, cariño. Y cada quién duerme su cama y su pulso, cada quien se sacude de a poco y solo con su alma hasta después del orgasmo más furioso, hasta entre la complicidad mas hiriente. Es mío el cuerpo, míos los párpados que se cierran, la voz que calla. El amor no practicado no es. Todo lo que queda en el medio y lo que pudo ser es nada.
Las letras para otros siempre son espejos (puta madre qué horror). Y pobre del que esté vacío de comer tanto vacío (como dijo nosequién)
¿Para qué proyectar en el cielo estrellado la imagen de nuestros próximos trofeos, de lo que "por no poder ser" nos deja seguir no siendo ahora? No pido, digo. Basta de ilusiones por aquí. Prefiero ver las estrellas, lejanas pero aquí mismo.
"Y las imágenes que nos quedaron en los ojos fueron toda nuestra descendencia" (Ian McEwan dixit) Sí, para quien pueda, quiera, sepa y merezca soñar, lo demás son espejismos. No más vapor.
De pronto ya ni el cliché más sobado me alcanza, carajo.
Amemos o a tragarnos las palabras que no se hicieron para todos, digo yo. Amor furioso, épico o nada, nadie se salva, ni a medias.
Un par de huevos para los amores, por favor, Santa. Y eso que no existes. Con razón.
Así, como canta Rob Dougan en Furious Angels
Like a sentence of death
I've got no options left
I've got nothing to show now
I'm down on the ground
I've got seconds to live
And you can't go now
Cause love, like an invisible bullet has shot me down and I'm bleeding
And if you go, furious angels will bring you back to me
You're a dirty needle
You're in my blood and there's no curing me
And I want to run
like the blood from a wound
To a place you can't see me
Cause love, like a blow to the head, has left me stunned and i'm reeling
And if you go, furious angels will bring you back to me
You're a cold piece of steel between my ribs and there's no saving me
And I can't get up from this wet crimson bed that you made for me
Cause love, like a knife in the back, has cut me down and I'm bleeding
And if you go, angels will run to defend me - to defend me
Cause i can't get up
I'm as cold as a stove
I can feel the life fade from me
I'm down on the ground
I've got seconds to live
Then what's there that waits for me?
Cause love, like a sentence of death has left me stunned, and i'm reeling - yeah, i'm reeling
And if you go, furious angels will bring you back to me
Chale. Amor épico, Santa. Amor épico.
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